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miércoles, 14 de enero de 2026

"Cada uno es mucha gente", de Pablo García Casado

El último poemario de Pablo García Casado (Córdoba, 1972), Cada uno es mucha gente (Visor, 2025), que se alzó con el XLVIII Premio Ciudad de Burgos, se articula a través de un verso narrativo que va tejiendo un mosaico de voces y miradas. En una primera parte, son las mujeres quienes toman la palabra:

"No pides mucho a la vida, / solo que sea benévola con ella. / Verla cómo crece, día a día, verla caminar sola hacia el / colegio. / [...] Cuando la veas llegar derrotada y sola. Abrazarla / y decirle yo estaré aquí, siempre a tu lado. / Y que crees en / ella, en esta mancha gris de ecografía. Que ahora tiembla / entre tus manos." ("Eco").

En la siguiente sección son los hombres quienes continúan el relato, ampliando así el espectro emocional y vital de la obra. Esta polifonía permite recorrer distintas etapas de la experiencia humana, con especial atención a la paternidad: desde la fragilidad y el asombro ante el hijo recién nacido hasta los conflictos, las dudas y los descubrimientos que llegan con la adolescencia. 
El tiempo, el crecimiento y la transformación se convierten en ejes que atraviesan los poemas y los dotan de una profunda carga íntima y reflexiva:

"Ocurre de repente, de un día para otro te vuelves invisible. / Como esas mujeres que van a la compra, sin pintar y / en zapatillas de deporte, como esos maridos. Que acompañan / a esas mujeres. [...] / Que llenan el carro de / lácteos, legumbres y parafarmacia. Y ahí estás tú, detrás / de ellos, esperando tu turno. Con un paquete de harina, / impaciente, mirando un teléfono. Al que solo llegan / mensajes publicitarios." ("Invisible")

Junto a esta dimensión personal, el libro dialoga constantemente con la tradición y la modernidad literaria y musical. Las alusiones a poetas como Walt Whitman, Antonio Machado, Juan Ramón Jiménez o Joan Margarit conviven con homenajes a figuras tan diversas como Raymond Carver, Rocío Jurado, Mecano, o Woody Guthrie, configurando un espacio donde la cultura se presenta como memoria compartida y como refugio. Estas presencias no funcionan solo como citas, sino como interlocutores que enriquecen el discurso poético y lo insertan en una conversación amplia, transgeneracional y universal:

"Te he visto caminar esta tarde de lunes, Walt Whitman, / por los brillantes lineales de Carrefour. Buscando la felicidad / en forma de cerveza, pack tres por dos. [...] / Sí, Walt Whitman, mira a esos padres / que el mes que viene escucharán con pavor que su hijo / está cuatro puntos por debajo del percentil. [...] / Ayúdales a / meter las bolsas en el monovolumen, léeles al oído alguno / de tus poemas. Bésalos, Walt Whitman. Diles que rezarás / por ellos. Diles que aún son jóvenes y que el futuro de este / país les pertenece." ("Un supermercado en Andalucía")

Al mismo tiempo, García Casado no rehúye la mirada crítica hacia la sociedad contemporánea. El uso del móvil, la inmediatez del WhatsApp, las dinámicas afectivas mediadas por Tinder, o la hiperconexión constante, aparecen integrados en los versos como síntomas de una época marcada por la velocidad y la fragmentación. 
En conjunto, Cada uno es mucha gente ofrece un retrato coral del presente, donde múltiples voces exploran el amor, la familia, la cultura y la tecnología, reflejando las inquietudes y contradicciones de la sociedad actual desde una poesía cercana, narrativa y profundamente humana.

Fernando Mañogil Martínez. 

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