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domingo, 10 de julio de 2011

LOS AMANTES

La noche se concreta
entre constelaciones y sacos de estrellas.
La luna se tambalea
en el prado cosmológico de tu azotea.

La lluvia se difumina
entre los rayos del sol,
deja su rastro cuneiforme
al borde de tu escalón.

El amor que vuela en el espacio
hace de lo uno dos,
y resucita los corazones
que han quedado sin concreción.

Seguimos el rastro de los timbres,
de los teléfonos sonando en el salón,
de las luces invisibles
que se apagaron por desesperación.

Las miradas se cruzan,
sobrevuelan las cabezas,
dejando encendidas
las llamas en las parejas.
Salimos a redimirnos 
de los días miserables,
buscando luces y estrellas
por montañas y por valles.

Escribo encabalgando
las pisadas de una reina
y acabo amalgamando
sentimientos y condenas.

Trazos sencillos y violentos
del pintor con su paleta,
que ha dejado el lienzo
sollozando por la aspereza.

Pido que sea tu palabra
la que en mi lengua se vertebre,
y concluya una poesía
en mis labios de niño imberbe.

   Fernando Mañogil Martínez  (POEMA INÉDITO)