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viernes, 25 de marzo de 2016

VENDIERON LAS ALMAS AL DIABLO

El demonio ha venido a lastrar mis pensamientos,
reniego de mí,
quemo mis alas de ángel ceniciento
y busco un nuevo abril.

Mastico la hierba seca,
despido los atardeceres,
y se me escapa una mueca
que contamina los vergeles.
El mundo ya ha vendido su alma al diablo,
no lo sabe,
el hombre se ha quedado divagando,
y no lo sabe.

Las mujeres y los niños
se consumen en silencio,
la tarde polvorienta
se ha teñido de blanco y negro.

Masas de gentes deformes,
epitafios que suspiran al aire,
ruiseñores que se mueren
en las ramas del hambre.

Los gobiernos saludan
desde su palco,
sus miradas asesinas
me dan asco,
y vomito en una esquina
antes de morir despacio.



Fernando Mañogil Martínez. Del yo al nosotros

sábado, 19 de septiembre de 2015

LOS HIJOS DEL CID

Esta libertad que tengo
en realidad no es sincera
pues vivimos cada día
rodeados de fronteras,
de trenes desangelados,
de vagones de tristeza...

Las caravanas de hambre,
los días sin estrellas,
los niños moribundos
hundidos en la miseria.

¿Dónde iréis a parar?
la tierra os detesta,
os expulsan a patadas
del jardín de la soberbia.

No tenéis corcel ni lanza,
ni un buen rey que os atienda,
no hay persona en este mundo
que os dé asilo y audiencia.

Un destierro como éste
lo sufrió también el Cid
que reunió a sus mesnadas
y luchó cual adalid.

Recorred noches y días,
que repique ese tambor,
blandid estandartes y escudos
como hizo El Campeador.

Sois los Cides de este siglo,
luchad por sobrevivir,
que un buen día el sol que brilla
será el cetro que perseguís.

Fernando Mañogil Martínez (POEMA INÉDITO)

viernes, 22 de mayo de 2015

"VIENTO EN CONTRA" AHORA A LA VENTA EN TODA ESPAÑA

La Editorial Devenir ha tenido a bien apostar por mi obra y darle gran difusión. 1000 ejemplares han sido puestos a la venta por muchas de las librerías españolas. Muy contento por ello.



sábado, 18 de abril de 2015

SUFRIMIENTOS

Carcelarios en silencio vencidos por la ignorancia
caen lastrados al pasado por disparos sin motivo,
fuego y sangre, sudor y asfalto,
carcajadas de tristeza en la calle del llanto.

Almas presas de deseos que discurren por violáceos
rascacielos de odio y ruina que forjaron los más fieros,
zarpas que antes eran manos, lobos que devoran cuellos,
puñaladas de incultura que blasfeman por el cielo.

Sin palabras y sin credos, pregonando macabras danzas,
invocando a las parcas para que corten la vida,
para que mastiquemos el polvo amasado de desdichas
y nos sometamos a los callejones que nos brindan.

Pregonamos fúnebres palabras que destrozan el silencio,
que desgarran la carne y matan al hada del cuento,
perdemos la vida en partidas sin arte,
en naves de consumo y bocanadas sin aire.

Se despuebla el cuerpo, descomprimimos el odio,
se busca a toda costa el orden sin voz ni voto,
se enrarece todo el orbe, nos compadecemos
de las ráfagas de luz que serpentean entre las nubes.

No queda nada en los bolsillos, no hay nada que perder,
no hay recuerdos infantiles en las arrugas de la frente,
sólo cabe apretar los dientes, agarrar fuerte el timón,
levar anclas y que el océano sea benévolo con los justos.

Poema inédito. Fernando Mañogil Martínez


jueves, 18 de diciembre de 2014

LOS CULPABLES

Raro es todo, cuanto menos,
cuando veo en los pasillos
los precarios fugitivos
encerrados con pestillo.

Casos nuevos cada día,
más vendedores de humo
que nos piden que sigamos
siendo presos del consumo.

No tenemos herramientas
para arrancar rascacielos
porque el cielo está infestado
de aviones de terciopelo,
de maletas de dinero,
de paraísos sin palmeras,
de cañones indiscriminados
que alcanzan a las estrellas.

Hay que abrir una zanja,
echar tierra de por medio,
alejar hienas y ratas
de este oasis que es desierto.

Hay que enterrar el miedo
con el que nos han controlado,
buscar en las esquinas
algún nuevo abecedario.

No hay nada de lo que arrepentirse,
no hemos vivido en palacios,
hemos cogido aquello
que ofrecían edulcorado.

Nos han hecho responsables
de sus vicios y sus actos
y ya es hora que mi pluma
sea un arma para increparos.

Fernando Mañogil Martínez (Poema inédito)

martes, 28 de octubre de 2014

ENTRE LÍNEAS


Leo el periódico entre líneas
y no hay nada limpio ahí fuera,
entre fotos y columnas
sólo veo nubes negras.

Todo lleno de apariencias
de concesiones a ineptos,
de camiones de fortuna
que se esconden bajo el suelo.

No dan crédito mis ojos,
ni tampoco los banqueros
que prefieren ver los pisos
vacíos y polvorientos.

Los corruptos son los buenos
en la cartelera de España,
y en esta dicotomía
el pueblo paga la trápala.

Hay que reducir gastos,
tengo gente en la recámara,
no hay dinero para médicos
pero sí para aves sin alas.

Sube la prima de riesgo,
mañana los tipos de interés,
nos preocupa lo que hace años
eran frases del revés.

 El periódico es mi tumba,
si lo leo me detono
y la metralla de mi cuerpo
sale en forma de microbios.

La riqueza tiene dueño,
la austeridad no es de todos,
unos viven con lo puesto
y otros raptan lo que cobro.

El objetivo de leer entre líneas
es captar al demagogo
que modifica el discurso
para dar el gusto a todos.


Fernando Mañogil Martínez (Viento en contra)

sábado, 11 de octubre de 2014

MORIR ES NACER

Una luna ensortijada preside mi penitencia,
en el último aliento no hay luces, ni sol, ni estrellas,
todo se ha transmutado en luto, todo, a su vez, es hosco,
no me encuentro en el espejo cuando impacta con mi rostro.

Una niebla impenetrable, un imperio sin salida
que ha dejado en esta duna los recuerdos de una vida,
ahora zarpo hacia el silencio, hacia un túnel mal tapiado
que ha dejado unos resquicios para enderezar mis pasos.

No he heredado grandes reinos, ni riquezas, ni soldados
sólo algún astro confuso que se pierde en el espacio.
No he sacado beneficios de mis viajes a otras partes
me conformé con ser libre entre las gentes más dispares.

Sé el final de la película, porque está escrita en el alma,
nos curamos las heridas para luego restaurarlas.
Somos aves sin destino en un nido de culebras,
recorremos los paisajes y cazamos gente buena.

Vivimos con la familia hasta emanciparnos de la teta
y darnos cuenta que la vida son claveles y reyertas,
mientras tanto todo es útil, nos abruman con regalos,
no pensamos más allá del juguete del armario.

La infancia es el termómetro de nuestra felicidad patente
y al compararla con ella sale perdiendo el presente;
yo sólo puedo ser niño cuando quiero estar contento
y el día que me llegue la hora que rememoren mi nacimiento.

Fernando Mañogil Martínez (Poema inédito)