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miércoles, 7 de septiembre de 2011

LUNES

Cayó el gigante,
el lunes perdió el guante,
sorprendió el demonio a los gobiernos,
nadie pasa por mis calles.

Perdió oros mi tarde,
dejó sucesos para el arrastre,
mientras me diluyo en solos de guitarra
para ahogar mis penas con el arte.

No hay periódicos sin sangre,
no hay poetas sin magnates,
que me perdonen los silencios
si al hablar me entrometo en sus carnes.

El polvo cósmico bifurca el espacio,
hace del cultivo una distorsión de alabastro,
la ceniza alimenta los manteles
de las mentes perseguidas por los crueles.

Perdido entre cañas del pasado,
escamoteado por un ardid inapropiado
remontando los partidos con suplentes,
y atándome los ojos con los dientes.


                                                    FERNANDO MAÑOGIL MARTÍNEZ (POEMA INÉDITO)

viernes, 12 de agosto de 2011

LUNA IGNOTA

La tempestad acabó en calma ilusoria e intermitente:
dejó despojos en la orilla de los pueblos,
arruinó la bolsa de Wall Street,
atajó, sin extremidades, la alegría,
encadenó las manos con las penas,
sembró de lágrimas los ojos,
fundió los ánimos con el olvido.

No queda más,
la calma dejó telarañas en los astros,
mandó a la hoguera los delirios,
sentó las bases de las quiméricas musas,
ya sepultadas.

No sobrevive nada en la Tierra
y estamos en el año del diluvio de decepciones,
estamos en el siglo de la ruina,
en la noche de los ogros,
en la casa de los pobres,
en las nubes de la espina.

La luna, ese punto ignoto en el firmamento oscuro,
es el único resquicio que ilumina la razón
masacrada por demonios.

Los ladridos del orgullo calcinan los portales,
las bombas son el ruido de referencia,
los estallidos son melodías de cobarde.

No cortejo a las amebas, no padezco de delirios,
el oráculo me sirve de linterna
e ilumina las heridas que ha causado la metralla de esta guerra.

                                                Fernando Mañogil Martínez (POEMA INÉDITO)

domingo, 10 de julio de 2011

LOS AMANTES

La noche se concreta
entre constelaciones y sacos de estrellas.
La luna se tambalea
en el prado cosmológico de tu azotea.

La lluvia se difumina
entre los rayos del sol,
deja su rastro cuneiforme
al borde de tu escalón.

El amor que vuela en el espacio
hace de lo uno dos,
y resucita los corazones
que han quedado sin concreción.

Seguimos el rastro de los timbres,
de los teléfonos sonando en el salón,
de las luces invisibles
que se apagaron por desesperación.

Las miradas se cruzan,
sobrevuelan las cabezas,
dejando encendidas
las llamas en las parejas.
Salimos a redimirnos 
de los días miserables,
buscando luces y estrellas
por montañas y por valles.

Escribo encabalgando
las pisadas de una reina
y acabo amalgamando
sentimientos y condenas.

Trazos sencillos y violentos
del pintor con su paleta,
que ha dejado el lienzo
sollozando por la aspereza.

Pido que sea tu palabra
la que en mi lengua se vertebre,
y concluya una poesía
en mis labios de niño imberbe.

   Fernando Mañogil Martínez  (POEMA INÉDITO) 

miércoles, 22 de junio de 2011

ME VALE Y NO ME VALE

Vale más tu mirada
que un océano de números,
donde todo ha naufragado 
en ordenadores sin futuro.

Vale más tu mano hermana
que una torre de rubíes,
donde abruman los brillos
con sus luces pueriles.

No me valen monumentos,
ni campanas, ni quilates,
sólo quiero que la luna
me descifre tu mensaje.

No me vale un: "no me acuerdo",
no me vale la ignorancia,
sólo pido que me acunes
en tus pechos de lactancia.

Me vale tu brisa furtiva,
tus aires de polichinela,
tus pecas de niña torpe
en este cielo de estrellas.

                                Fernando Mañogil Martínez (POEMA INÉDITO)

sábado, 21 de mayo de 2011

DEFIENDO Y DETESTO

Defiendo los corazones
que se cansan de esperar
al cambio de las estaciones
y a las luces del portal.

Defiendo la enredadera
que no se deja atrapar
y surca los mares y el cielo
en busca de libertad.

Detesto las etiquetas,
los clichés y el despertador,
que acaban con almas inquietas
en el fondo del probador.

Detesto las fusiones
de tantas sucursales
prefiero las profesiones
que tienen los animales.

Defiendo la poesía,
el musgo del atardecer
y detesto las autovías
que el mar no me dejan ver.
 
Defiendo tu noche si es pura,
si es un cáliz de salvación,
si muestra la luna futura
en el fondo del corazón.

Fernando Mañogil Martínez "Del yo al nosotros"

jueves, 24 de marzo de 2011

Cuiden a los poetas

Cuiden a los poetas
que son médicos del verso
y diagnostican catarros
producidos por los te quieros.

                         Fernando Mañogil Martínez
                                  Del yo al nosotros